%20(1672%20x%20941%20px)%20(1).png)
Entre el 24 y el 25 de agosto, representantes del gobierno chileno se reunieron con Estados Unidos para negociar rebajas arancelarias a las exportaciones nacionales. Según reportó La Tercera, el gobierno presentó argumentos producto por producto ante Jeffrey Goettman, número dos de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), quien volvió a su país a evaluar si esos argumentos alcanzan para reducir los aranceles vigentes.
Días después, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, se reunió con la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) para repasar los resultados de esa negociación.
La Subrei es la instancia del gobierno chileno a cargo de negociar y administrar los acuerdos comerciales del país; en este caso, actuó como puente entre el equipo negociador y los gremios que representan a los exportadores más afectados por la medida.
Hoy, un 53,6% de las exportaciones chilenas entra a Estados Unidos con arancel cero; ahí están el cobre, la plata, el yodo, las naranjas y los kiwis frescos. El otro 40,3% paga un arancel de 12,5%, y ahí se concentran productos como el salmón, las uvas frescas, el vino, las frutas congeladas, los arándanos y la harina de pescado. Este segundo grupo concentra el interés de la negociación, ya que representa una parte relevante de lo que Chile le vende a Estados Unidos.
Los gremios se comprometieron a seguir enviando antecedentes para reforzar la posición negociadora del país; por ahora no hay una fecha ni una cifra definitiva de rebaja, y el proceso queda sujeto a la evaluación que haga Estados Unidos de los argumentos presentados.
Esta negociación es sobre exportaciones, no sobre lo que tú traes desde el extranjero. Aun así, forma parte de un mismo clima: mientras Chile negocia aranceles de salida con Estados Unidos, la incertidumbre comercial global (sumada a factores como la congestión en rutas marítimas) sigue presionando los costos y los plazos de las importaciones. Cuando un país entra en este tipo de negociaciones prolongadas, suele generarse un efecto de cautela más amplio en el comercio exterior, que va más allá del producto o del arancel puntual en discusión.
Es un motivo más para trabajar con un proceso de importación predecible, en vez de depender de que las condiciones externas se mantengan estables.
Si quieres blindar tu próxima importación de este tipo de vaivenes, puedes cotizar tu embarque en minutos.